MI AUTOBIOGRAFIA
Cuentan que nací un 6 de mayo de 1953, en la casa que llamaban “de la cañada” ubicada en la carrera 16 entre calles 13 y 14, del municipio de La Unión Valle, casa que quedaba en ese entonces enseguida de la casa de la familia Valdez. Esa expresión se la escuché muchas veces a mi madre Graciela.
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Fernando Eugenio con algunos meses de nacido
Del origen y el significado de mi nombre me di cuenta muchos años después, Fernando lo querían varias personas, pero mi papá dijo que también me llamara Eugenio, en honor al nombre del papa Eugenio Pacelli, Pio XII. Más adelante en la vida me enteré del significado de estos nombres, así tenemos como Fernando significa Rey y Eugenio viene de la palabra Eugenesia significa generador de vida. Soy entonces Rey y generador de vida.
Luís Eduardo llamaba mi papá y Graciela mi mamá. Luís Eduardo nació en La Unión, Graciela en Villahermosa Tolima; él la conoció en alguno de los bailes que se hacían en el pueblo, dirigía la orquesta del pueblo. Graciela vivía en Quebradagrande un corregimiento del pueblo.
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Luís Eduardo y Graciela
Luís aporto el 50% para mi existencia y con ello poder vivir todo lo que he experimentado en estos 72 años, y ello es para agradecerlo infinitamente. Lamentablemente era un hombre muy violento, radical, inflexible, me afectó grandemente. Seguramente así lo formó mi abuelo Antonio Temístocles, y así procedía con sus hijos e hijas.
Era un maltratador físico y psicológico, a todos y todas infundía miedo con sus actitudes y procederes, me golpeaba por todo aquello que él consideraba estaba mal hecho, en la escuela me pegaba en mis manos con una regla de palo, o en la parte trasera de mis piernas.
Lo inaudito me pasó una vez que fuimos caminando a un pueblito cercano, a una hora de La Unión, estab muy niño, era un paseo y en un paseo los niños se divierten. De venida para mi pueblo había que subir una pequeña montaña, yo estaba muy cansado.
Quería descansar pues “no podía más”, él me obligaba a seguir caminando y como no lo quería hacer, me "encendió" a correazos. Este episodio y otros más hicieron mucho daño en mi interior, algunos los logré superar otros un poco. Perdone a mi papá por sus equivocaciones.
A los pocos meses de mi nacimiento, mi familia se trasladó a la nueva casa que quedaba en carrera 16, pero ahora entre la calle 15 y la calle 16. Esta casa fue construida por mi papá en un lote que le fue cedido por sus hermanos y hermanas.
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Casa de La Cañada
Allí trascurrieron mis primeros 10 años, hasta el día que me trasladé a vivir a Santiago de Cali ya que mi papá fue trasladado a esa ciudad a trabajar como maestro y en donde además ya vivía Luz y Narciso quienes habían viajado con mucha anterioridad en función de estudio y trabajo.
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Mis primeros años
De este tiempo recuerdo varias cosas: la primera, las calles y carreras del pueblo no estaban pavimentadas. También recuerdo que en frente de mi casa vivía un viejito que llamaba Emilio, era muy bajito y rechoncho, que tenía una pequeña tienda.
él vendía velas de cebo que compraba la gente para alumbrar por la noche, ya que no había energía eléctrica. En esas noches, mi papá nos reunía a rezar el rosario. Me llama mucho la atención que cuando pregunto por don Emilio, nadie de mi familia lo recuerda.
Segundo, acostumbraba con mi hermano Alberto a treparnos a la ventana que había en la sala de la casa, seguramente lo hacíamos como una forma de distraernos viendo pasar a la gente y mirando lo que en la calle ocurría. Esto empezó a suceder más a menudo después de que se presentó un suceso muy especial.
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Ventana donde me subía con mi hermano Alberto
Una vez que estabamos jugando en la calle, salió un perro criollo que era muy bravo al vernos se abalanzó sobre Alberto y lo mordió en una de sus piernas lo que hizo que le cogiéramos mucho miedo.
No volvimos a salir a la calle por el miedo a ese perro, como venganza un día mi hermano dijo que le enterraría una navaja al perro y desde la ventana lo iba a realizar, un día apenas salió el perro, Alberto le lanzó la navaja, lo que no recuerdo fue si de verdad hirió al animal.
Tercero, un hecho que quedó marcado en mi memoria fue el siguiente: un día me fui hasta la cocina de mi casa, me trepé en la estufa que funcionaba con petróleo y talvez para no caerme o para ver que había en la olla, la cogí y me eché encima el maíz y el agua hirviendo que mi mamá estaba cocinando para hacer las arepas.
Cayeron sobre mi pecho, especialmente sobre la tetilla derecha, la que quedó un poco disminuida con relación a la izquierda. El proceso de recuperación fue muy lento, recuerdo que me ponían una malla y un ungüento sobre la zona afectada.
Seguramente grité por la quemada tan tremenda que me pegué a lo cual acudió mi madre desesperada pidiendo ayuda, recuerdo que llegó mucha gente a auxiliarme y también a mi madre. Recuerdo que por la pared que limitaba con la casa de las Carvajal, muchas personas también prestaban ayuda.
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Omaira y Amanda Carbajal, amigas de infancia
Cuarto, fue un suceso en el pueblo, aquella época en que empezaron a pavimentar las calles en especial la calle central, hoy calle 14, cavaron sobre la tierra algunos metros y allí había muchas piedras. Los niños nos reuníamos para ver lo que allí se encontraba; paralelamente a esto se cambió el tipo de la energía que había por una más moderna.
Mi papá conjuntamente con mi madre conformó mi primera familia, constituida por tres hermanas, Ana Milena, Luz, y Adriana del Socorro y cuatro hombres, Narciso de Jesús, Luís Alfonso, Jorge Alberto y Fernando Eugenio. Mis padres ya murieron hoy año 2025 todos los hermanos y hermanas continuamos con vida.
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Familia Rentería Garzón
A inicios y primera mitad de los años 60, viví los días más maravillosos de mi vida, durante varias navidades en casa de mis tías, "las señoritas Rentería", así las reconocían en el pueblo. Allí se vivía una verdadera fiesta con la llegada de las primas y los primos de Bogotá, como también en las calles del pueblo, era un verdadero derroche de fiesta y alegría.
En casa de mis tías se hacía manjarblanco y nosotros ayudábamos a hacerlo y a raspar la paila, compraban tortas, había dulce desamargado, vino, galletas, pandeyuca, pandebono, bizcochuelos, y podíamos disponer de ellos. Las fiestas se realizaban en las casas de las gentes del pueblo.
El tío Augusto contribuía de manera especial con nosotros, hacía una especie de concurso y nos ponía a hacer los festones que se colgaban de lado a lado de las casas. Nos premiaba por el esfuerzo hecho y nos regalaba plata, lo cual nos gustaba mucho.
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Los diciembres en la casa de mis Tias.
Había un centro de baile que se llamaba el Club Metropolitano donde íbamos a bailar los días sábado por la noche y los días domingo desde las 4 de la tarde, hasta la madrugada. También se hacían paseos y uno iba a la casa de los amigos de nuestros padres y allí lo atendían muy bien dando todo tipo de comidas.
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Club Metropolitano con mis primas y mi hermano Alberto.
En el año 63 me traslado a vivir a Cali, y por ende a estudiar, a la escuela Ulpiano Lloreda en el barrio Terrón Colorado, allí se llegaba en chiva o carro escalera. La Normal para varones y a partir de segundo de bachillerato en el Eustaquio Palacios, donde hice una buena cantidad de amigos y en donde conseguí mis primeras novias.
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Escuela Ulpiano Lloreda
En el año 73 me gradué de bachiller, mientras terminaba mi bachillerato permanentemente viajaba a mi pueblo, donde fortifiqué mis amistades masculinas y femeninas, también allí tuve novias. Recuerdo de esta época fue la época del baile, aprendí a jugar billar y también que allí empecé a tomar licor.
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Dia de mi grado de bachiller.
Entre el año 70 y 73 fue mi época gloriosa en el futbol, me vinculé al club Bangú, allí competía en 3 categorías incluyendo la mayor, dada la calidad de arquero que era. Jugábamos en varias canchas de la ciudad, recuerdo la del barrio Las Delicias, Salomia, Goodyear en la vía a Yumbo, al igual que la de la central de Anchicayá.
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Foto de diferentes equipos donde jugué
Entrenábamos todos los miércoles por la noche en el colegio San Juan Bosco y los días sábados cuando no teníamos partido en la cancha de la Cascada que quedaba en la Loma de la Bandera en el extremo del barrio Pampa Linda, que en ese entonces no existía. Fue una época para mí de muchas satisfacciones deportivas.
Este tiempo deportivo también lo viví en el colegio Eustaquio Palacios y en la universidad Santiago de Cali, en donde fui el arquero de la selección de cada entidad. Era buen arquero, lo que hizo que fuera a entrenar con la selección del Valle, y en las inferiores del América.
En los años 80 en mi época de "rodillones"( jugadores ya retirados del futbol), jugue en el equipo del club Tequendama, del barrio del mismo nombre. Alli tuve la oportunidad de jugar con viejas glorias del deportivo Cali y el América, entre ellos "El rifle Andrade", "la mosca Caicedo", "pescadito Calero".
"El tucumano Cruz", "la fiera Cáceres" del América, a quien le tape un penal y un tiro que saqué a un lado de la portería que volvío a rematar y volví y se lo tape, luego de esto vino a felicitarme. Tuve también la oportunidad de conocer a Mario Sanclemente y a Iroldo Rodríguez de Oliveira, este último fué uno de mis ídolos cuando yo estaba pequeño.
En el año 74 ingresé a la Universidad Santiago de Cali, que era la universidad del pueblo y en el año 79 recibí el título de licenciado en biología y química. En el transcurso de mi carrera profesional pasaron sucesos bastante significativos en mi vida, contaré alguno de ellos que considero importante resaltarlos.
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Grado en la Universidad Santiago de Cali
Me hice maestro por primera vez trabajando en Villagorgona, corregimiento del municipio de Candelaria, luego trabajé en el colegio Coomeva y en el año 78 ingresé también a trabajar en la Universidad de San Buenaventura en la facultad de Educación, donde tuve la oportunidad de ser maestro de maestros.
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Profesores y estudiantes de la Universidad de San Buenaventura.
Estando en la universidad de San Buenaventura ingreso al programa PICPEMCE, programa a distancia con la Universidad Católica de Chile, donde realicé una especialización en Investigación Educativa, que lamentablemente no fue reconocida por el Ministerio de Educación Nacional.
En lo personal, en el año 74 conocí a un ser maravilloso quien es hoy mi esposa, Nancy Amparo Copete Márquez la abuela de mis nietos, nietas y biznietos, al conocerla, asumí con mucho amor la paternidad de sus dos pequeños hijitos, Cesar Augusto y Sandra Liliana. Luis Fernando, fruto de nuestro gran amor nació en el año 79 y así constituí mi familia, la que hoy perdura.
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Mi esposita, en tiempos de nuestro noviazgo
No se me olvida ese momento tan especial en mi vida, no se expresar las sensaciones que experimenté durante la venida desde el Hospital Universitario hasta mi casa, que quedaba en ese momento en el barrio Santa Elena. Estaba tan extasiado que no sé qué fue lo que sentí al ver a Luís Fernando por primera vez.
Me case el día 10 de mayo de 1986 en la iglesia del Templete y el sacerdote Gonzalo Gallo ofició la ceremonia. En ese entonces fue un tiempo de mucha vinculación al tema religioso y a la comunidad de los sacerdotes Carmelitas, lo que me sirvió más adelante para estudiar
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El día del matrimonio con Nancy Amparo
En los años 80 tuve la oportunidad de trabajar en El Distrito de Aguablanca en ese entonces iniciaba su formación. Allí aprendí el trabajo con la comunidad, conocí las verdaderas necesidades de las personas de las zonas marginadas de la ciudad, también aprendí el trabajo en equipo al actuar con diferentes profesionales de otras ramas.
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Trabajo en la Fundación Vivamos Mejor
Organicé una pequeña empresa de fábrica de arepas con puestos de venta en la calle donde se vendía chorizos, maduros y carne frita. Estaba viviendo en la avenida Roosevelt y teníamos un Renault 4 de color rojo donde los distribuíamos a partir de las 4 pm y los recogíamos a las 9 de la noche.
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El Renolcito
Gracias a mis vínculos con los Carmelitas, me incorporé al colegio Jefferson en donde aprendí muchas cosas sobre pedagogía y calidad de la educación. Allí logré establecer muchos vínculos profesionales y fortalecer mi desarrollo personal y profesional.
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Colegio Jefferson
En el año 2001 tuvimos la oportunidad de viajar a la isla Gorgona gracias a los vínculos con Eliza, la abuela de mi nieta Sol, que trabajaba en Parques Nacionales Nacionales. En aquella época Solecito estaba en gestación. Fue una experiencia muy agradable en familia.
Trabajando en el Gimnasio La Colina, tuve la oportunidad de vivir una experiencia grata con los estudiantes durante un viaje al eje cafetero, donde visitamos El Palacio de la Guadua y el Bambú. En Manizales estuvimos en el nevado del Ruíz, donde pude comprobar como se están acabando los paramos por el calentamiento global.
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Experiencia del eje cafetero
Hacia el año 2000 nos radicamos en La Unión Valle, trabajaba en el municipio de La Victoria y con el municipio de La Unión; estando allí, me vinculé al colegio Juan Salvador Gaviota en el municipio de El Dovio, vereda La Hondura, donde permanecí hasta el año 2006 ya que me trasladé al municipio de Jamundí.
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I.E. Juan Salvador Gaviota.
Anterior a mi viaje a La Unión, estudié durante 4 años en el seminario de Cali Ciencias Religiosas y Humanidades, esto lo hice porqué quería hacerme diácono permanente de la iglesia católica, pero desistí de ello, porque entendí qué es la biblia y la religión como agente de poder.
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Haciendo mis prácticas en el diaconado.
En la Unión Valle, en asocio con otras personas formé la Fundación Amanecer Cultural, dedicada a expandir la cultura Hateña (constumbres, tradiciones, gastronomía) de este municipio. Paralelamente, se organicé un grupo de reflexión y crecimiento personal que me incentivó a crear mi primer libro, titulado Maestra Vida, que se publicó en el año 2003 cuyo lanzamiento se realizó en el hotel Los Viñedos de este municipio.
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Este libro contiene temas de reflexión relacionados con la vida, el amor, la espiritualidad el crecimiento personal. Esta obra se deriva de mi interés que por aquella época tenía en estas áreas del conocimiento y de la incursión como tallerista en muchos espacios académicos.
En el año 2002 mi familia se regresa a Cali pues se acercaba el nacimiento de mi nietecita Sol Rentería Medina. Llegamos a vivir a la unidad residencial Los Parques, a donde se unieron también Sebastián y Cristian David, después de la muerte de Sandrita. Allí permanecimos durante 10 años y luego nos trasladamos al sur de la ciudad a la Unidad residencial Toscana.
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Ahora que menciono a Sandrita, no puedo dejar de recordar los diferentes viajes que hicimos a Venezuela, a Puerto La Cruz. Recuerdo lugares como el Paseo Colon, Playa Colora, Plaza Mayor, las empanadas venezolanas, las cachapas, el ferry, Isla Margarita, conocer el Alto de Berlín, Cúcuta, Bucaramanga, San Cristóbal, Caracas.
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Lugares visitados en el estado Anzoátegui.
Escribo mi segundo libro en el año 2010, titulado Ser Maestro, motivado por la nominación al premio Compartir al Maestro en el año 2008. Me encontraba trabajando en el colegio Alfonso López Pumarejo de Jamundí donde me vinculé en el año 2006. Esta obra está dirigida a los maestros y maestras.
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Premio Compartir al Maestro
Muchos años después volví a releerlos y me di cuenta que había hecho dos ejercicios literarios muy buenos. Esto me animó a continuar escribiendo sobre diversos temas y ahora tengo en preparación el tercero libro: Un Aprendiz en la Escuela.
En esta obra, relato de manera crítica mi paso como maestro por la escuela (primaria, secundaria, universitaria, técnica y tecnológica) privada y pública; de zona rural y urbana. La experiencia y madurez me ayudarán a realizar un excelente ejercicio.
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Carátula de la obra Un Aprendiz en la Escuela
No puedo dejar de mencionar el hecho que experimente en el año 2011, el accidente cerebro vascular que me llevó a la UCI, en la clínica Rey David donde em ayuda de mi esposa, Dios y la ciencia médica me salvaron la vida. Estuve incapacitado varios meses.
Después de 16 años del viaje de mi Yaya, todos los días la saludo con un beso y le doy gracias por habernos entregado a sus tres hijos, propiciado otras vivencias a mí, a su madre y a toda nuestra familia y por su gran entrega.
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Mi Yaya
Esta ha sido mi vida, asi se me presentó y asi la viví, agradezco a mi padres hermanos y hermanas lo que me aportaron, a mi esposa, mis hijos, hija, nietos, nietas, biznietos todo lo que entregaron para que en estos años hubieso podido salir adelante venciendo obstáculos. A mi esposa gratitud infinita por todo lo que ha dado por mi bien y por toda nuestra familia.
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Mi gran Familia
Esposita: el cielo me regaló un gran ser, te agradezco infinitamente todo lo que aportaste para la construcción de nuestra familia, para nuestra vida de pareja y para la vida mía.
A mis hijos, hija, nietos, nietas y biznietos:
A todos y todas los he amado desde que estaban en el vientre de su madre y les seguiré amando en la eternidad.
A cada uno de ustedes os doy las gracias por lo que aportaron para mi bienestar, incluyo a Dieguito y a Enzo.
En mi vida siempre tuve estas ideas como guía en mi vida:
1. Ser correcto en mis actuaciones.
2. Comprobé la existencia de un ser o unos seres de bien, en otras palabras un ente creador, entre ellos el creador y un ser denominado Virgen María, que de una u otra forma contribuyen a nuestro bien.
3. Hay que vencer la dificultad y hay que luchar para conseguirlo, al final se conseguira.
4. El peor error es volver a cometerlo, y de toda falla, se aprende.
5. En tiempo de crisis, tiempo de oportunidades, de creatividad, de invenciones y superaciones.
6. Se debe tener espacios para ser mejor, aprender y reaprender.
7. Las amistades que se deben tener son aquellas que ayudan a crecer como seres humanos.
8. El respeto por cada ser humano debe ser constante, al igual que su valoración.
9. La familia debe ser siempre la prioridad en la vida.
10. El amor lo supera todo, hasta lo que parece imposible.
11. La gratitud siempre debe estar presente en el ser humano.
12. Valorar en su medida el trabajo hecho por todo ser humano.
13. Lo que ocurre tiene siempre un propósito bueno, aunque ello se acompañe de dolor, sufrimiento o perdidas; luchar contra lo que ocurre por no estar en las condiciones que se querían, es una perdida irreparable.
Permita que las cosas ocurran como la sincronía del bien universal lo tenga previsto.










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